El proyecto busca preparar a ciudadanos, colaboradores e instituciones para convertirse en participantes activos de la denominada cadena de supervivencia, acercando las herramientas de respuesta ante un paro cardíaco al lugar donde puede producirse la emergencia.
El doctor Tomás Almonte, médico emergenciólogo y gerente de Emergencias del Cibao, explicó que el propósito es que la población pueda reconocer rápidamente una situación de paro cardiorrespiratorio, activar el sistema de emergencias e iniciar las maniobras de RCP mientras llega la asistencia profesional.
“No podemos esperar que todas las emergencias ocurran frente a un médico. Tenemos que preparar a la comunidad para actuar durante esos primeros minutos en los que todavía no ha llegado el equipo de emergencia”, planteó Almonte.
Las enfermedades cardiovasculares, un desafío mundial
Las enfermedades cardiovasculares constituyen la principal causa de muerte en el mundo. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), provocan aproximadamente 17.9 millones de muertes cada año, mientras que más de cuatro de cada cinco fallecimientos cardiovasculares están relacionados con infartos y accidentes cerebrovasculares.
En las Américas, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) también identifica las enfermedades cardiovasculares como la principal causa de muerte, con más de 2.2 millones de fallecimientos anuales.
Estos datos evidencian que las emergencias cardiovasculares representan un desafío de salud pública que requiere prevención, educación, respuesta rápida y acceso oportuno a los servicios de emergencia.
RCP: actuar durante los primeros minutos
Uno de los principales componentes de las capacitaciones de Emergencias del Cibao es enseñar a identificar un paro cardiorrespiratorio y comenzar a actuar mientras llega la asistencia especializada.
La American Heart Association (AHA) establece que, cuando se realiza inmediatamente, la RCP puede duplicar o triplicar las probabilidades de supervivencia de una persona que sufre un paro cardíaco fuera del hospital.
La organización también destaca la importancia de que los testigos de un paro cardíaco actúen durante los primeros minutos, así como del acceso público a los desfibriladores externos automáticos (DEA), elementos fundamentales de la atención de estas emergencias.
Espacios protegidos
La propuesta incorpora el concepto de “espacios protegidos”, que consiste en preparar determinados lugares para responder ante una emergencia cardiovascular mediante personas capacitadas, protocolos de actuación y, cuando corresponda, disponibilidad de un DEA.
Estos espacios pueden establecerse en empresas, centros educativos, escenarios deportivos, parques e instituciones, con el objetivo de que quienes se encuentren cerca de una persona afectada sepan cómo reconocer la emergencia, solicitar ayuda, iniciar la RCP y utilizar un desfibrilador cuando esté disponible.
La iniciativa busca que la respuesta ante un paro cardíaco no dependa exclusivamente de la cercanía de un hospital, sino que pueda comenzar inmediatamente en el lugar donde ocurre el evento.
Una comunidad preparada puede salvar vidas
Para Emergencias del Cibao, capacitar a la población representa un paso hacia una cultura de prevención y respuesta ante situaciones críticas.
El objetivo es que el ciudadano deje de ser un simple espectador ante una emergencia y pueda convertirse en el primer eslabón de una respuesta organizada.
La filosofía de la iniciativa coincide con las estrategias internacionales que promueven la educación, la prevención y la intervención temprana frente a las enfermedades cardiovasculares.
En República Dominicana, la OPS/OMS informó en 2024 que la estrategia HEARTS fue oficializada como base para fortalecer la atención primaria y la prevención y control de las enfermedades cardiovasculares.
Desde Emergencias del Cibao se plantea que aprender RCP debe convertirse en una habilidad básica de la ciudadanía, debido a que una persona capacitada puede encontrarse en el lugar y momento en que alguien necesite asistencia.
La apuesta de la institución es contribuir a construir una región del Cibao más preparada para responder ante emergencias cardiovasculares, mediante ciudadanos capacitados, empresas e instituciones con protocolos de actuación y espacios públicos preparados para iniciar la cadena de supervivencia antes de que el paciente llegue a un centro de salud.


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