Santo Domingo, D.N. —El Tequila Don Julio Última Reserva llegó oficialmente a República Dominicana con solo 200 botellas disponibles en el país, lo que marcó la introducción local de una de las expresiones más significativas del
legado de Don Julio González. Su presentación se realizó a través de La Mesa de la Última Gota, una experiencia desarrollada en tres cenas privadas para explorar su historia, proceso y perfil sensorial mediante la gastronomía, el arte y la hospitalidad.
legado de Don Julio González. Su presentación se realizó a través de La Mesa de la Última Gota, una experiencia desarrollada en tres cenas privadas para explorar su historia, proceso y perfil sensorial mediante la gastronomía, el arte y la hospitalidad.
Para la ocasión, el reconocido chef mexicano Luis Arellano, de Criollo, en Oaxaca, se unió a Pedro Mota y Carlos Romero, de Vuelve a la Vida, para crear un menú inspirado en el origen y las características de esta edición excepcional. La cena inaugural congregó a personalidades de los ámbitos social, cultural y gastronómico, junto a comensales que habían reservado previamente su participación.
Ferragamo, Porsche y ¡HOLA! se integraron como aliados de La Mesa de la Última Gota en sus distintas fechas, acercando la experiencia a miembros de sus respectivas comunidades y clientes, siempre bajo un mismo formato y con reserva previa.
Originario de Oaxaca, el chef Luis Arellano desarrolló parte de su trayectoria profesional en Pujol, donde se desempeñó como sous-chef. Actualmente lidera, junto a Enrique Olvera, la propuesta culinaria de Criollo, un restaurante que pone en valor los ingredientes locales, la temporalidad y las técnicas de las distintas regiones del estado de Oaxaca, y que forma parte de las selecciones de la Guía MICHELIN y de 50 Best Discovery.
Por su parte, Pedro Mota y Carlos Romero aportaron la mirada local de Vuelve a la Vida, cuya propuesta gastronómica contemporánea fusiona sabores mexicanos con técnicas japonesas. Su participación propició un diálogo entre la cocina oaxaqueña de Arellano y el lenguaje propio del restaurante, dando forma a una colaboración creada especialmente para la llegada de Don Julio Última Reserva al país.
En 2006, Don Julio González y su familia sembraron el que sería su último campo de agave. Los agaves de aquella cosecha fueron destilados y reservados para crear una expresión capaz de preservar su legado y rendir homenaje a su visión, su dedicación al oficio tequilero y una manera de trabajar marcada por la paciencia y el respeto por el proceso.
Para mantener aquella cosecha final en el corazón de la expresión, los maestros tequileros implementaron un sistema de solera que combina y madura tequilas de distintas características. Don Julio Última Reserva es un tequila Extra Añejo madurado durante 36 meses en barricas de roble utilizadas previamente para bourbon y finalizado en barricas sazonadas con vino de Madeira. El resultado es una expresión de color dorado, con notas de roble tostado y caramelo en nariz, matices de albaricoque y naranja en boca y un final suave de agave con miel.
En cada una de las tres cenas, el recorrido comenzó con una recepción privada y un cóctel de bienvenida. A continuación, los invitados fueron conducidos hacia una antesala dedicada a la historia de Don Julio González y al origen de la cosecha utilizada para elaborar Última Reserva. Mediante imágenes, piezas de archivo y distintos recursos narrativos, el espacio permitió comprender el valor histórico y la limitada disponibilidad de la expresión antes de pasar a la mesa.
Una intervención artística en vivo, en la que la pintura y la música dialogaron en tiempo real, dio paso a la cena progresiva creada por Luis Arellano, Pedro Mota y Carlos Romero. El servicio incorporó carritos, presentaciones frente a la mesa y distintos pases concebidos para explorar ingredientes, texturas y técnicas relacionados con el carácter del tequila. La gastronomía funcionó así como una interpretación de su origen, del paso del tiempo y de los distintos matices que definen el carácter de este tequila.
El momento central de cada noche llegó con el ritual de degustación y brindis, conducido por Arturo Savage, Brand Ambassador de Tequila Don Julio en República Dominicana, quien guió a los invitados durante la degustación y compartió recomendaciones para reconocer sus aromas, sabores y evolución en el paladar.
Cada cena culminó con una sobremesa musical a la luz de las velas, amenizada por un ensamble contemporáneo de inspiración mariachi. El cierre prolongó la experiencia en un ambiente más íntimo y celebratorio, completando un recorrido en el que la gastronomía, el arte y la música funcionaron como distintas formas de descubrir el legado detrás de la botella.
A lo largo de estas tres cenas, La Mesa de la Última Gota conectó el origen mexicano de Don Julio Última Reserva con el talento gastronómico local y presentó su llegada al país mediante una forma de hospitalidad coherente con su carácter excepcional, su historia y su disponibilidad limitada.
Don Julio invita a disfrutar responsablemente. Exclusivamente para mayores de edad. Más en www.DRINKiQ.com.



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